miércoles, 11 de enero de 2012

Próxima parada.

Aún no entiendo por qué me callaste con tus palabras, prometí no herirte con las mías, pero te importó un carajo; con todo y mi desdicha guardo la esperanza de que tu silencio me traiga calma, tal vez no hoy ni mañana, pero tranquilo, yo te regalo mi tiempo; ¿Tiempo? Siempre me pregunto si aún nos queda tiempo, tiempo para reírnos, tiempo para soñar, tiempo para volar, tiempo para amar... ¡Baaahh! supongo que sí, nos queda tiempo para decir más pendejadas.

Con tus palabras aturdiendo en mi cabeza, les dí permiso a mis piernas para que huyeran lejos de tí, lejos tan lejos como pudieran.. Quise huir más pero necesitaba ir más rápido, qué mejor lugar que la estación del tren, tan melancólica y fría, perfecta para poder encontrar la respuesta que siempre quise, lo intenté pero fallé, en ese lugar solo se encontraban mil personas más esperando que tal vez yo, les diera sus respuestas, pude inventarla para que un ser, que no fuera yo, partiera tranquilo en ese cienpies de motor incorporado cuyo destino lo escoge cada quien.

Y es que ya no quiero seguir escribiendo cartas para el sol y muchos menos darle besos al viento, aunque pensándolo bien, son mejores amantes de tiempo completo.
Volveré a esos lugares donde perfumé mis ideales con tu nombre, pero no iré sola, llevaré conmigo las palabras exactas para herirte y derrumbar la promesa que hoy ya no quiero cumplir, así que no te vayas, quédate para que escuches cada palabra que mis ojos tienen para decirte.

Luego iré por un pasaje con destino a la nada, sonriendo por mi victoria, me pararé en esa estación donde todos son desconocidos, desconocidos que logran la mayor fricción corporal, y bueno logran conocerse un poco.. Esperaré por el motorizado, confiaré en el sombrerero de adelante y partiré a la perfección de lo imperfecto.

lunes, 9 de enero de 2012

Des-tiempo.

Hoy he decidido no mirar más para atrás, dejar a un lado los fantasmas oscuros que me espatan del pasado, recordar con alegría los malos ratos y sonreír hasta que estallen mis mejillas. Hoy he decidido salir, salir por ahí, sin destino, sin espera, sin un "hola" ni un "nos vemos luego", hoy solo quiero salir y saludar al que vaya de negro; hoy quiero arrepentirme de lo que hice y de lo que no hice, de tus besos, de las miradas que te regalé, a tí  y a otros tres.

¿Y si haber decidido esto no era lo correcto? ¡Bah! qué más da.. ya tendré tiempo para recapacitar. Hoy quiero vestirme de rosa y hacerle caso al diablo, soltarle la mano al destino y reemplazarlo por el viento, dejar que me eleve hasta la constelación más cercana, besar a la luna y volver.

Hoy quiero correr desnuda y en mi cabeza pompas de jabón, explotarlas con una flecha, y así destruir mis flaquezas.. quiero besar a un viejo para que se sienta guapo y con cien años menos e irme corriendo para no coger ese peculiar olor a abuelo.

Hoy solo quiero caminar contra las manecillas del reloj, escupirle al tiempo... pero sobretodo y antes que se me acabe el hoy, quiero decirte a tí cuanto te quiero.

domingo, 8 de enero de 2012

Un poco de tu tiempo.

No pretendo culparte de las heridas de un adiós que no debía ser adiós, pues no tuvo bienvenidad, no pretendo que sientas lo mismo que siento, pues no has escuchado ni lo que mis ojos quieren gritarte, no pretendo que seas lector de lágrimas, pues si lo fueras caería en mi desdicha de no poder ocultarte mi dolor.

Regálame de tu mirada la verdad que no logro encontrar, la tranquilidad de saber que no sé nada y así mismo de saber que de ti lo sé todo. Me basta con saber tu nombre para guardarlo en el lecho de mi soledad y pronto olvidarlo para luego escucharlo y volverme a enamorar; me basta con mirarte a los ojos y sentir que un "te amo" se escapa de mi boca para golpearte en la cara, rasgarte y volver a mí como si nada... No desesperes que no pretendo hacerte daño, solo quiero que sientas lo que yo siento cuando ni de tu boca un "te aprecio".

Solo quiero invitarte a una copa de vino, cantarte mis canciones en ese piano sin teclado, que me mires con amor, recitarte mi dolor, que me aplaudas con el mayor orgullo, besarte sin previo aviso... Solo quiero que me bebas y quedarme por siempre en tu boca.. Solo quiero sumergirme en el vino de tu copa para que así saborees mi dolor.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tanto como tú, tanto como yo...

Existen personas buenas, personas malas, personas blancas, negras, sin gracia, con humor a la carta, que te hacen feliz, y hay personas que simplemente te cambian a vos como persona. A ese tipo de personas les tengo todos mis sentimientos y reacciones encima, hasta envidia les tengo. ¿Cómo es capaz un ser humano, que por ética es igual a uno, crear una montaña rusa con tus emociones? Sé que todos hemos tenido la gran oportunidad o la fatal desgracia de conocer a alguien de esta calaña.

En el momento que nos topamos con el remolino andante de nuestras emociones, confundimos cada sentido, los colores cambian de matices, algunos oscuros y unos tan claros que nos enceguecen, y es ahí donde nos damos cuenta que la teoría del sentimiento más profundo e inexplicable, es cierta, el amor sí nos vuelve ciegos.

Que satisfactorio sería perderle el miedo a lo desconocido, tener el valor de caminar sobre ese sendero de obstáculos que nos arroja la vida, solo para encontrar a este ser que nos revuelque nuestra existencia. Quiero dedicarle mis sonrisas a los colores oscuros de mi historia y coger de la mano a las saturaciones más hermosas, quiero pisar como a un cigarrillo después de usado a los problemas que marcaron mi mente y levantar la mano con una dedicatoria argumentada.

Encontrarle sabor a lo insípido, buscar lo que no existe, llamar a un teléfono desconectado, pintar las nubes de mil colores que no estén en la gama, y pintarte a ti en el crepúsculo de la nada.

Mientras tanto, recojo piedras sin ninguna otra intensión de arrojarlas al río donde murió el amor que tenía por ese personaje, que en algún momento de su vida no pensó cambiarle la vida a una descabellada niñita; y yo, con una mano en la cabeza y la otra en... bueno, por ahí; le entregué mi vida... Pobre niñita.



jueves, 18 de agosto de 2011

Quedaron cosas para decirte..

Puedo quedarme mil horas naufragando en el vacío y siempre encontraré alguna razón para amarte, es la sensación de besarte sin rozar tus labios, sin sentir tu piel, sentir tu olor impregnado en mí, ese sin olor de la nada, de el todo, todo que encontré en tu mirada perdida.

Esa profundidad de los ojos negros que me miraron alguna vez sin compromiso, me miraron tal vez por la equivocación de un rostro, y ahora, para no regalar esa sensación al viento, pienso que me miraron por alguna razón que sólo esos ojos sabían explicar. Y cómo descifrar algo que nunca se ha escrito, si en las calles sólo encuentro un invierno detenido por tu sonrisa, flores desteñidas por el sin sabor de la vida; ¿Qué pueden esperar ellas? ¿Esperar que llegue la primavera? Sería una larga espera sin reloj, donde las personas, unas con otras se juntan, se miran, se besan, es como si la luna estuviera de fiesta y no quisiera dejar que se termine esta condena.

Encadername a un reloj para no caminar con el tiempo, para que tus manos sigan en mi pecho, mirar de nuevo al vacío y perderme en tus besos, ahogarme en el sueño para no despertar y seguir a tu lado. No quiero darme cuenta de que tú  no eres otra cosa más que eso, un sueño. 

Quiero hablarte de el libro que nunca leí, quiero contarte de los lugares donde nunca fui, de los viajes que nunca planeé, de los besos que nunca dí, presentarte las personas que no conocí para que entre tú y yo no haya interrupción. Puede que sea mejor fantasear a tu lado, que vivir sin fantasía un largo camino desolado. Quiero saber que ven tus ojos, quiero saber que dice tu boca, quiero saber tantas cosas.. Pero ¿qué puedo hacer?, ya no estás, te has ido, sin adiós ni un abrazo de abrigo. En este momento mientras escribo quemo tus cartas, corto tus fotos y empiezo a odiar a aquél que permitió que la vida se termine cuando la muerte gana la partida.

domingo, 31 de julio de 2011

Cotidianidades.

                                                   Desde un punto no tan lejano de una escandalosa discusión me encontraba, ella le gritaba, él la manoteaba, todo el mundo miraba, yo solo analizaba. Por un momento sentí "pena ajena" por los que alegaban, y me pregunté ¿Cómo es capaz el ser humano de discutir frente a mucha gente y no es capaz de hacer un discurso con cuatro o cinco personas? Y en respuesta a mi pregunta me dije: Aveces la rabia y la euforia de una pelea puede más que la dignidad.

Pero de esa misma respuesta encontré otra pregunta, ¿Qué es dignidad? Y analizando el caso de esta discusión llegué a la conclusión de que este par de personas, siendo pareja o lo que sea que fueran, estaban haciendo uso de su dignidad, muy bien he leído la dignidad es el método mediante el cual podemos hacer el ejercicio de la libertad propia.  Después de esto me permití no mirar más tal discusión que llevaba más de diez minutos en un mismo asunto del cuál mi audición no logró captar. Volteé mi cabeza y estaba un anciano de unos setenta y dos y un pequeñuelo que no tenía más de nueve, el anciano le explicaba el por qué de las actitudes humanas; yo estaría tan aburrida que ni lo estaría escuchando, pero el niño con cara de perro curioso lo escuchaba con atención.

De repente un joven me preguntó la hora, pegué un brinco de nada, pero mi corazón latía a mil, cómo no, si me había sacado de tan hermoso cuadro del viejo y el niño, él también se asustó, pero soltó una sonrisa de esas penosas y me preguntó de nuevo, miré mi reloj y eran las cinco y media en punto, en un segundo caí en cuenta de que llevaba más de dos horas analizando cada situación cotidiana que transcurrían en el día.

Tal vez alguien también analizaba mi situación: mujer, cabello rojo, uno sesenta y dos de estatura, aproximadamente, sentada en medio del parque donde no hay bancas ni muros, justo en el centro. ¿A quién estaría esperando?. Pero no, solo me gusta sentarme sola, hablar con el viento, mirar la desgracia y la felicidad de los demás solitarios, esperando ser algún día una situación más de ese parque desolado.

domingo, 24 de julio de 2011

Hace falta otra perspectiva.

Escucho los carross moverse más rápido que un segundero, las luces se difuminan en el frío de la noche, la luna se escondió tras las nubes o quién sabe qué la tape.. Almas deambulando con una copa en la mano, aún no mueren pero ese es el final de su camino. Vagabundas, rateros, alcohólicos, todos disfrazados de pies a cabeza, cuando salga el sol, gente del común.

Debajo de sábanas, con el televisor trasmitiendo una de esas películas ochenteras, mis manos en un estado de congelamiento severo y este aparato eléctrico que no sirve para más, o bueno no sirve para mí.. Mi estado se encuentra en una lucha de pensamientos, vagos sentimientos.. Qué más da.

Y me postro en la ventana a ver pasar a la gente, unos pensativos, otros acelerados, uno que otro con la mente en blanco, bueno, ese es el índice mayor. ¿Quién esperará a los acelerados? O tal vez ¿Qué asesino corre para llevar a cabo su plan?.. Qué más da.

En la perdida observación sin respuesta sobre los transeúntes que se meten a mi vista, de repente siento una mirada que clava en la mía, tal vez es alguien que también detalle como yo a las personas, yo a los de la calle, él a los bobos de las ventanas.. Pero ¿Por qué me ve a mí? Ya me está asustando, me mira tan fijamente que si fuera más audaz me desnudaría con la mirada, siento como se acelera su corazón, tanto como si fuera el mío..

Luce parecido a un conocido. Es esa sensación indescifrable de saber que ha pasado por tu vida pero aún no sabes quién es.. cosas que te dejan pensando toda la noche. Y así fue, esa noche quedo tatuado en mi mente, sin saber por qué. Al asomarme al espejo para ver que tan greñuda desperté, vi a aquel personaje de la noche del veintitrés, abrí los ojos, no lo podía creer, sin que nadie sepa, por fin, conocí a mí otro yo en ese día de atardecer.. el mismo con la mirada reflejada en el vidrio de mi ventana.