Una pacto sellado con los dedos, con el corazón. Esa tarde donde la luna besó al sol, los pájaros cantaban más fuerte que nunca, sus ojos brillaban y sus corazones se juntaban en cada latir. El tiempo era el enemigo en aquel momento, cada respiro era menos aire que compartían juntos, quien respirara a su lado, conocería el olor del amor. Un sueño guardado en el corazón, mil caricias y un amor. El tiempo cumplió lo prometido, los minutos se agotaron y él partió. Ella quedó vestida de blanco con un ramo en sus manos, el dolor de la partida de un ser amado invadió cada centímetro de su alma, sin mente y sin espíritu. ¿Y es que acaso la vida no le encuentra sentido a aquellas promesas que en algún momento soñaron ser cumplidas? ¿Dónde quedó ese "-Volveré por ti" de aquel hombre de ojos que no mentían?
Una carta con una flor tarareaban las canciones que marcaron aquel amor, uno que otro poema de Benedetti, las canciones de Juan Luis y cada verso de Silvio, se convirtieron en letras para el olvido.
Es justo que ella tan hermosa, con alma tan pura como el agua que acariciaba sus pies en ese muelle, tenga que esperar por él, su amante, su amor (?) ...Y ahí se quedó derramando lágrimas, esas de dolor, tan amargas que queman, lápiz negro regado por su piel, aquel vestido blanco con pétalos de clavel.. Muchos decían que estaba loca pero como tener cordura si su corazón se lo llevó él, en aquel viaje sin destino ni regreso.
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